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Original Web

RELATOS DE CURACIONES

Ninguna tristeza, solo Amor

Del número de noviembre de 2022 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 1º de noviembre de 2021 como original para la Web.


A menudo había escuchado a amigos hablar del dolor que sintieron cuando fallecieron sus madres y la sensación de pérdida que sentían aun años después. Yo quería mucho a mi mamá, pero mi experiencia cuando falleció el año pasado no podría haber sido más diferente de la descrita por otros. Me embargaba un sentido tan profundo de que Dios, el Amor, nos amaba a mí y a mi mamá, que lo único que sentí fue consuelo y una alentadora paz. Al reflejar ese mismo amor, incluso pude consolar a otros que estaban afligidos. Esto sucedió muy naturalmente, no solo para mí sino también para mi familia.

Mis padres se habían mudado a un complejo de vida asistida poco antes del confinamiento inicial debido al COVID-19 en 2020. Durante el tiempo de visitas restringidas en medio del confinamiento, mi madre tuvo problemas de salud. No se me permitía visitarla debido a algunos síntomas que estaba experimentando, a pesar de que di negativo en la prueba del coronavirus. Estaba angustiada porque sentía que mi mamá me necesitaba, así que me comuniqué con una practicista de la Ciencia Cristiana. Nuestra llamada fue interrumpida por una llamada del supervisor del complejo dándonos permiso para visitar a mamá. Llamé nuevamente a la practicista y, a sugerencia de ella, acepté orar no para tener un resultado específico con respecto a la situación física de mi mamá, sino para sentir la presencia del Amor con nosotros, con todos. De inmediato, esa sensación de que mi madre me necesitaba se desvaneció. 

Recordé una inspiración que había obtenido años antes con respecto a la unidad del hombre con el Principio divino, el Amor, que me llevó a comprender que el hombre (todos, incluidos mi mamá y yo) es de Dios: se origina en Dios; es causado y motivado por Él; incluye todos los atributos componentes de Dios, el bien; su Padre y Madre es el Principio divino, el Amor. Me pregunté: “¿Dónde estaba mi mamá antes de nacer? ¿Dónde estaba yo antes de nacer?”.

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